Boletín  de   Orientación Cristiana    # 138

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“La lucha entre el bien y el mal.”

 

¿TRIUNFARÁ EL MAL SOBRE EL BIEN?

 

&    Porque no hago el bien que quiero; mas el mal que no quiero, éste hago.  (Romanos 7: 19)

 

El apóstol Pablo estaba consciente de la fuerza del mal, porque al igual que nosotros, tuvo que luchar con la naturaleza con la cual nació hasta que experimentó su cambio

 

&    Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. (Romanos 8: 2)

 

Por esa causa podemos decir que el mal no triunfará sobre el bien porque al final el mal será destruido para siempre y los hijos de Dios no podrán recordar que existió un diccionario que les recordaba que el mal estaba presente.

 

En nuestra época es muy difícil que una persona en el planeta no sepa que es el mal por cuanto se observa  a diario, tanto en los lugares públicos como en los privados.

 

Por ejemplo: En los lugares de trabajo se escuchan quejas de injusticia laboral tanto en el trato a los obreros como en los salarios o sueldos devengados. En las escuelas escuchamos que la violencia se está proliferando en escalas alarmantes. La violencia doméstica en los hogares se ha popularizado en los diferentes países del planeta así mismo la violencia en términos generales es noticia del momento en el ámbito mundial.

 

De tal forma que los niños crecen familiarizados con un ambiente de violencia y maldad de la cual muchos de ellos son víctimas inocentes.

 

De manera que no se puede esperar que las futuras generaciones sean mejores,  porque vemos la balanza inclinándose cada vez más hacia los términos de maldad.

 

En ese sentido podemos entender con claridad la expresión del Apóstol Pablo cuando dijo: “Porque no hago el bien que quiero.”  

 

¿A que se refería el Apóstol?.  Simplemente a que la naturaleza del primer nacimiento del ser humano está directamente ligada al mal. Por lo tanto es innegable que las enseñanzas del Señor Jesucristo en el campo espiritual son totalmente definidas en cuanto a que el nuevo nacimiento es la clave para poder obtener esa nueva naturaleza, que viene con la nueva vida.  Y sin importar cualquier opinión pasada presente o futura, esta sigue y seguirá siendo una verdad irrefutable.

 

¿Porqué?  Porque la profundidad de la sabiduría se encuentra en esa sola expresión: “...Os es necesario nacer otra vez.”

 

Por eso entendemos lo que investigó el sabio Salomón y dijo:

 

&    Y di mi corazón á inquirir y buscar con sabiduría sobre todo lo que se hace debajo del cielo:.... Yo miré todas las obras que se hacen debajo del sol; y he aquí, todo ello es vanidad y aflicción de espíritu. Lo torcido no se puede enderezar; y lo falto no puede contarse. (Eclesiastés 1: 13 al 15)

 

Y la promesa de Dios es la siguiente:

 

&    Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos á Jesús mora en vosotros, el que levantó á Cristo Jesús de los muertos, vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros.  (Romanos 8: 11)

¿De que otra manera podrá el Espíritu de Dios morar en una persona sino a través de una nueva vida?

 

El mensajero de Dios. W. Branham dice:

* No trate de tener ninguna sensación, nada que tome el lugar del Espíritu Santo. Cuando viene el nuevo nacimiento, Ud. es cambiado. Ud. no tiene que hacer nada para probarlo; su vida lo prueba. A medida que Ud. camina, su amor, paz, longanimidad, bondad, mansedumbre, paciencia, eso es lo que Ud. es. Y todo el mundo ve la reflexión de Jesucristo en Ud.   (Hebreos, Capítulo 5 Y 6, Parte 1. Septiembre  8 - 1957)

 

La Restauración Prometida

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